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Blindaje para Bausili: la reforma del Banco Central podría mantener al actual titular en el cargo más allá de Milei
Política

Blindaje para Bausili: la reforma del Banco Central podría mantener al actual titular en el cargo más allá de Milei

La Cámara de Diputados aprobó cambios que endurecen la remoción de las autoridades del BCRA. El Gobierno busca consolidar la continuidad de Santiago Bausili, hoy al frente de la entidad.

Redacción de toda la data
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La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que obtuvo media sanción en Diputados abrió un debate que excede la política monetaria. Entre los cambios aprobados aparece un nuevo mecanismo para remover a las autoridades de la entidad, una modificación que podría permitir que el actual presidente del BCRA, Santiago Bausili, continúe en funciones incluso ante un eventual cambio de gobierno. No se trata de una permanencia automática ni indefinida, pero sí de un blindaje institucional mucho más fuerte que el vigente hasta ahora. La iniciativa deberá ser tratada por el Senado antes de convertirse en ley.

Bausili, economista y exsecretario de Finanzas durante el gobierno de Mauricio Macri, ocupa actualmente la presidencia del Banco Central y fue designado inicialmente en comisión por Javier Milei. El oficialismo busca ahora que su pliego sea aprobado por el Senado para regularizar su situación. Según la normativa vigente, una confirmación parlamentaria no le otorgaría un nuevo período completo desde cero: su mandato se extendería hasta 2028, debido al esquema institucional de renovación de autoridades del organismo. Eso abriría la posibilidad de que siga al frente del Central aun si en 2027 la Casa Rosada queda en manos de otra fuerza política.

El punto más sensible de la reforma está en las condiciones para desplazar al presidente y a los miembros del Directorio. El proyecto exige que exista una causal concreta de remoción y, además, que el decreto del Poder Ejecutivo cuente previamente con el respaldo de dos tercios de los legisladores presentes tanto en Diputados como en el Senado. En la práctica, un futuro presidente no podría reemplazar a Bausili simplemente por una decisión política o por diferencias con su programa económico. Necesitaría construir una mayoría parlamentaria extraordinaria para hacerlo.

Ahí aparece una de las principales polémicas. La oposición y algunos especialistas cuestionan la asimetría del sistema: mientras las autoridades pueden ser designadas por el Poder Ejecutivo y luego buscar acuerdo del Senado, su salida quedaría sometida a un mecanismo mucho más exigente. También se señala que el proyecto no establece límites a las reelecciones ni modifica de manera sustancial el régimen de mandatos para separarlo del ciclo político presidencial. Los críticos advierten que la independencia del Banco Central podría transformarse, en los hechos, en una protección especial para las personas que integran actualmente su conducción.

Para el Gobierno, en cambio, la reforma busca terminar con una práctica histórica: que cada administración modifique la conducción del Banco Central para alinear la política monetaria con sus necesidades fiscales. El proyecto establece como misión central la preservación del valor de la moneda, elimina las vías de financiamiento monetario al Tesoro y restringe la utilización de utilidades contables. En ese contexto, el futuro de Bausili se convirtió también en una pieza política de la reforma: el oficialismo no solo quiere cambiar las reglas del Banco Central, sino garantizar que quien hoy conduce la entidad pueda sobrevivir institucionalmente a un eventual cambio de signo en la Casa Rosada.