
Día de la Industria: El sector enfrenta una crisis que no encuentra su piso
Automotrices, metalmecánicas, textiles, construcción y otros sectores acumulan retrocesos mientras el mercado interno permanece deprimido. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el sector manufacturero perdió cerca de 100.000 empleos registrados.
El Día de la Industria Argentina encuentra al sector fabril lejos de cualquier clima de celebración. Bajo la consigna “nada para festejar”, cámaras empresarias, sindicatos y organizaciones vinculadas al sector advierten sobre una crisis que se profundizó durante la gestión de Javier Milei. Denuncian una caída estrepitosa de la producción, cierre de empresas, pérdida de empleos y una creciente capacidad ociosa.
Los números son contundentes. La industria acumula una contracción cercana al 2% en lo que va de 2026 y, si se amplía la mirada, la producción se encuentra más de un 10% por debajo de los niveles de 2023. A esto se suma que la utilización de la capacidad instalada apenas ronda el 59%: es decir, cuatro de cada diez máquinas permanecen apagadas o sin uso por la falta de demanda.
El deterioro también se expresa en la cantidad de empresas que dejaron de producir. Entre fines de 2023 y mediados de 2026 desaparecieron casi 4.000 industrias manufactureras, con especial impacto sobre las pequeñas y medianas empresas. El problema central señalado por el sector es la caída de las ventas internas: según informes de la Fundación Observatorio Pyme, el 81% de las empresas identifica a la pérdida de demanda local como su principal problema.
Desde el inicio de la actual gestión se perdieron casi 100.000 puestos de trabajo registrados en el sector manufacturero, mientras numerosas empresas intentan evitar despidos definitivos mediante reducción de turnos, vacaciones forzadas y suspensiones. De esta manera, la crisis industrial no queda encerrada dentro de las fábricas: impacta directamente sobre los ingresos de miles de familias y sobre las economías de las localidades donde esas plantas funcionan.

El repaso rubro por rubro es alarmante, ya que la mayoría de los sectores registran números en rojo.. La industria automotriz acumula un retroceso del 18%, mientras que la metalmecánica y los minerales muestran derrumbes superiores al 30% frente a períodos anteriores. En construcción y minerales no metálicos, el freno de la obra pública y de la inversión privada golpeó con fuerza: los despachos de cemento registran caídas de entre 3% y 4,6% interanual, mientras el Índice Construya acumula retrocesos superiores al 30% respecto de niveles previos.
En los sectores vinculados al consumo cotidiano el panorama tampoco mejora. Textiles, calzado y confección llegaron a registrar caídas de hasta 22,2% en meses críticos, profundizadas por el menor poder adquisitivo y el ingreso de productos importados. Maderas y muebles, por su parte, acumulan bajas que promedian el 11,3%, mientras el papel, la celulosa, la edición, la impresión y otros rubros también sufren la retracción de la demanda.
Los industriales atribuyen este escenario a una combinación de factores que se profundizó con el actual esquema económico: el deterioro del poder adquisitivo y la caída del consumo interno, el aumento de los costos productivos, la apertura de las importaciones y el desfinanciamiento de programas estatales de apoyo. Entre los costos más cuestionados aparecen las tarifas de luz y gas, que según los datos aportados registraron incrementos de hasta 850%, golpeando especialmente a talleres y PyMEs. La apertura comercial, además, deja a numerosas empresas locales en desventaja frente a productos fabricados en otros países e incluso incentiva a firmas nacionales a importar bienes terminados en lugar de producirlos.
De este modo, el 2 de septiembre encuentra a nuestro país con una industria nacional que todavía se encuentra más de 10% por debajo de 2023, miles de empresas desaparecidas y casi 100.000 trabajadores registrados menos. La fecha que debería celebrar el desarrollo industrial se convierte, una vez más, en una jornada para discutir qué lugar ocupa la producción nacional dentro del modelo económico de Milei.


