
Jaque mate: Sol Abraham es la ganadora de Gran Hermano Generación Dorada
Solange “Sol” Abraham se consagró ganadora de Gran Hermano: Generación Dorada tras imponerse con el 51,8% de los votos en el mano a mano final contra Yisela “Yipio” Pintos. La tucumana obtuvo $70 millones y una vivienda prefabricada.
Sol Abraham se convirtió ayer por la noche en la gran ganadora de Gran Hermano: Generación Dorada. La final emitida por Telefe tuvo como definición el mano a mano entre Sol y Yisela “Yipio” Pintos, donde la tucumana se impuso con el 51,8% de los votos. Charlotte Caniggia completó el podio en el tercer lugar. La consagración llegó exactamente a las 23:24, cuando Santiago del Moro abrió el sobre y anunció el resultado ante una casa que inmediatamente quedó en silencio para darle paso a la emoción de la nueva campeona.
Según lo informado durante la gala, se registraron más de 30 millones de votos. Tras escuchar su nombre, Sol rompió en llanto, habló con “el Big”, recorrió por última vez la pasarela y tuvo a su cargo el tradicional cierre del reality al apagar las luces de la casa. Como premio, la ganadora recibió $70 millones y una vivienda prefabricada. Además, su triunfo cortó una racha de 19 años sin una mujer campeona del reality, desde la victoria de Marianela Mirra en 2007.
El recorrido de Sol dentro de la casa tuvo varias etapas. La tucumana había participado originalmente en la edición 2011, donde terminó quinta, y en esta generación ingresó con esa experiencia acumulada. Integró inicialmente el grupo de los F4 y fue elegida para protagonizar un intercambio internacional con La Casa de los Famosos. Sin embargo, luego de regresar fue expulsada por Gran Hermano en el día 108. Su historia tuvo una segunda oportunidad cuando recibió un Golden Ticket tras la salida de Gladys “La Bomba Tucumana” y volvió a la competencia con un perfil mucho más confrontativo.
A partir de su regreso, Sol convirtió su estrategia en uno de los ejes centrales del programa. Ella misma definió su forma de jugar como un “ajedrez social” y sostuvo que entendía el reality como una competencia en la que había que jugar para ganar. Fue protagonista de numerosos “versus”, sobrevivió a varias placas consecutivas y logró imponerse en mano a mano frente a rivales como Ema, Titi, Campanita y Hanssen. También mantuvo hasta el final su alianza con Cinzia Francischiello, con quien incluso protagonizó un simbólico “casamiento” dentro de la casa. Con el respaldo de las “Solangistas” y otros fandoms, llegó a la definición y terminó cerrando su historia con una frase que sintetizó su juego: “¡Jaque mate!”
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