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La Municipalidad autorizó el uso de armas no letales para la Guardia Urbana: cómo funcionarán y cuáles serán los protocolos
La Plata

La Municipalidad autorizó el uso de armas no letales para la Guardia Urbana: cómo funcionarán y cuáles serán los protocolos

La medida busca reforzar las tareas de prevención del delito y actuación en situaciones de conflicto en la vía pública

Redacción de toda la data
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La Municipalidad de La Plata confirmó el inicio del proceso de compra de armas no letales para equipar a agentes de la Guardia Urbana, en una medida que busca reforzar las tareas de prevención del delito y actuación en situaciones de conflicto en la vía pública.

Según se informó, el equipamiento estará compuesto por lanzadoras y pistolas de la marca Byrna, dispositivos que funcionan mediante aire comprimido o CO2 y disparan proyectiles químicos o cinéticos.

A diferencia de las armas de fuego convencionales, estas herramientas están diseñadas para incapacitar temporalmente a una persona sin provocar lesiones letales. Dependiendo del tipo de munición utilizada, los proyectiles pueden generar impacto físico o liberar gas pimienta y sustancias irritantes que permitan reducir una amenaza.

La iniciativa surgió a partir de proyectos impulsados en el Concejo Deliberante y fue posteriormente confirmada por la Secretaría de Seguridad local. Uno de los puntos destacados por el Municipio es que este tipo de armamento no requiere autorización especial de la Provincia para su implementación, a diferencia de las pistolas Taser.

Desde la comuna aclararon que no todos los integrantes de la Guardia Urbana portarán estos dispositivos. Solo podrán utilizarlos agentes seleccionados que completen una capacitación específica, tanto teórica como práctica, con protocolos obligatorios de actuación.

Los lineamientos establecidos indican que las armas no letales deberán emplearse únicamente bajo criterios de proporcionalidad y necesidad, es decir, cuando exista una amenaza concreta para la integridad física del personal o de terceros.

Además, el protocolo fija una escala gradual en el uso de la fuerza: primero deberá intentarse la mediación verbal y solo luego, en caso de persistir la agresión, podrá recurrirse a las lanzadoras. También se establece que el agente deberá identificarse y advertir sobre su utilización, salvo situaciones de riesgo inminente.

Desde el área de Seguridad remarcaron que el objetivo principal es preventivo y disuasorio, buscando evitar escaladas de violencia en espacios públicos sin recurrir al uso de armas letales.