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Traiciones, internas y cargos: Las rupturas que dejó el Caso Adorni en el Gobierno
Análisis

Traiciones, internas y cargos: Las rupturas que dejó el Caso Adorni en el Gobierno

El escándalo judicial del Jefe de Gabinete expone una interna feroz y profundiza la crisis política dentro del núcleo de Javier Milei.

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La causa por enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni dejó de ser únicamente un problema judicial o mediático para transformarse en el síntoma más visible de una interna cada vez más descontrolada dentro del gobierno de Javier Milei.

Mientras el Presidente salió públicamente a respaldar a su jefe de Gabinete asegurando que “es una persona honesta” y “un hombre de bien”, puertas adentro del oficialismo crecen las tensiones, los reproches cruzados y las operaciones por el control político del gabinete.

Bullrich vs. Karina Milei: la disputa por el liderazgo interno

La situación escaló luego de que distintos referentes del oficialismo comenzaran a exigirle a Adorni la presentación urgente de su declaración jurada para aclarar las denuncias del fuerte incremento patrimonial, viajes y propiedades que hoy dominan la agenda pública. El movimiento más incómodo para los hermanos Milei vino desde un estandarte interno: Patricia Bullrich reclamó públicamente transparencia y pidió que el funcionario “aclare” su situación cuanto antes.

Lo dicho por la Senadora no cayó bien dentro del núcleo duro libertario. Según trascendió, Karina Milei y dirigentes cercanos al armado presidencial interpretaron la maniobra de Bullrich como un desafío directo a la conducción política del “Jefe”. La ex ministra de Seguridad viene marcando diferencias hace semanas, buscando construir un perfil propio de cara a las disputas electorales del próximo año. Además, tendría como objetivo seguir tensionando el frágil equilibrio interno en el gabinete para seguir quitándole poder político y legislativo a la hermana del presidente.

La sorpresiva aparición de Guillermo Francos ¿Buscando su próximo cargo?

Las críticas no llegaron solamente desde el bullrichismo. El ex jefe de Gabinete Guillermo Francos también pidió públicamente que Adorni presente cuanto antes su declaración jurada y cuestionó la falta de respuestas oficiales frente al escándalo.

Francos advirtió que el tema “empioja” la relación entre el Gobierno y la sociedad, además de correr el foco de las reformas económicas impulsadas por la administración libertaria. Sus declaraciones dejaron al descubierto que incluso sectores moderados del oficialismo consideran que la Casa Rosada perdió capacidad de reacción frente a la crisis.

La aparición de Francos fue una sorpresa para el interior del Gobierno, un hombre con afinidad hacía los Menem y por lo tanto con respeto hacia Karina Milei. Pero el hablar del caso Adorni, en la misma línea que Bullrich, devela una jugada que hasta el momento no estaba en el tablero.

Según se rumorea en los pasillos de la rosada, Lule Menem estaría buscando posicionar a Francos, actual miembro del directorio de YPF, para una posible candidatura en CABA. Ese puesto era para Manuel Adorni, por lo menos hasta antes del escándalo judicial. El movimiento del riojano podría romper la estructura de poder del Gobierno, ya que Lule es la mano derecha del “Jefe” y esta jugada representaría una traición a Karina.

Menem, Pettovello y ¿la pelea por la sucesión?

El caso Adorni también aceleró la disputa silenciosa por el control del gabinete y la eventual reorganización del poder interno. Mientras algunos sectores analizan una salida política para proteger al funcionario, comenzaron a surgir nombres para ocupar lugares centrales dentro del Ejecutivo.

Martín Menem aparece cada vez más fortalecido dentro del esquema oficialista y gana protagonismo como posible articulador político con gobernadores y legisladores. Al mismo tiempo, crecieron las versiones sobre un eventual desembarco de Sandra Pettovello como futura jefa de Gabinete.

La propia Pettovello quedó en el centro de la discusión luego de desplazar a uno de sus principales funcionarios por cuestionamientos vinculados a un crédito millonario del Banco Nación. Esta decisión generó ruido, además del malestar de Karina y Toto Caputo, ya que se interpretó como un mensaje directo hacia los hermanos Milei para acelerar la salida de Manuel Adorni y mostrar transparencia en los ministerios. Este cruce entre la hermana del presidente y la ministra de Capital Humano le quita posibilidades de cara a una eventual salida del Jefe de Gabinete.

En cambio, el fisicoculturista es visto con buenos ojos a pesar de sus reiteradas negativas. Desde su entorno aseguran que él prefiere quedarse en su rol de presidente en la Cámara Baja y que su deseo es ver a Lule ocupando el cargo que actualmente pertenece a Adorni. En aquel anhelo, la jugada realizada con Francos toma más sentido.

Mahiques y el pliego de Lijo ¿Un error o movimiento para el futuro?

El ministro de Justicia a pesar de tener menos exposición pública es uno de los actores más relevantes en la disputa por el caso Adorni. Su incapacidad para frenar la avanzada judicial en contra del Jefe de Gabinete es vista con recelo por Karina, quien fue la que le dio la bendición para entrar al Gobierno.

Juan Bautista Mahiques cometió un grave error: dividió a la familia judicial. El no haber enviado el nombre del juez Lijo en los pliegos judiciales desató la ira de más de un tribunal, entre ellos el que tiene la causa de enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni.

Esa jugada es una de las razones por las cuales todos los días se revela alguna novedad del caso. Lijo está moviendo las fichas y Mahiques, hombre de los Menem, le permite jugar. El tiempo dirá si fue un error o una orden de la dinastía riojana.

Caputo vs. Lugones: la pelea por el ajuste

La interna no se limita sólo al caso Adorni. Por la delicada situación económica, que el ministro de la cartera defiende a rajatabla, también quedaron expuestas fuertes tensiones entre Mario Lugones y Luis Caputo.

El ajuste sobre partidas sensibles como PAMI y discapacidad ponen a Lugones, hombre de Santiago Caputo, sobre la cuerda floja. “Toto” asfixia cada vez más al ministro de Salud en parte por el pedido explícito de Sturzenegger, para seguir manteniendo el déficit, pero también para continuar la pérdida de poder del comandante de las fuerzas del cielo.

Desde Salud denuncian atrasos millonarios en pagos a prestadores y falta de fondos para sostener programas esenciales, mientras desde Economía mantienen congeladas partidas en medio del objetivo de ajuste fiscal. El conflicto ya genera amenazas judiciales y profundiza el malestar dentro de áreas clave del Gobierno.

Desregulación en Defensa: Monteoliva y la avanzada contra Presti

El ministro de Desregulación sigue jugando libre con el aval del presidente Milei. Con la complicidad de Alejandra Monteoliva, Sturzenegger planea unos negociados en torno a un decreto que busca el desguace de la Armada Argentina.

Este movimiento tendría dos beneficiarios directos: la cartera de la ministra de Seguridad, que se quedaría con la formación de Marinos Mercantes, y empresarios navieros amigos del brazo ejecutor de la motosierra.

Carlos Presti es el principal perjudicado de esta maniobra de Sturzenneger y Monteoliva. Su ministerio perdería millones de dólares en un momento delicado de la cartera, con fugas y denuncias por el caso IOSFA. Por ello el ministro de Defensa se plantó ante este DNU que por ahora se encuentra frenado y tapado por el circo mediático del caso Adorni.

Un oficialismo fragmentado y sin conducción clara:

La acumulación de disputas internas empieza a consolidar un diagnóstico cada vez más extendido: el Gobierno atraviesa una pérdida de centralidad y autoridad en su conducción. Gobernadores, legisladores y aliados parlamentarios observan un oficialismo fragmentado, atravesado por disputas personales y sin una estrategia unificada para administrar las crisis.

En ese escenario, el escándalo de Adorni se convirtió mucho más que un problema individual. Para muchos sectores del oficialismo, funciona como la evidencia más clara de una administración que, mientras intenta sostener el ajuste económico, comienza a mostrar señales de desgaste político y fracturas internas cada vez más difíciles de ocultar.