
Dante Gebel: El outsider que genera preocupación en Casa Rosada
El influencer y pastor evangélico lanzará próximamente su candidatura presidencial. Desde el Gobierno ya lo ven como un "rival" electoral a bajar.
La aparición de Dante Gebel en el mapa político, de cara a las elecciones del próximo año, generó repercusiones en el núcleo de la Casa Rosada. La irrupción de un nuevo actor que disputa el terreno simbólico del “outsider”, habría provocado malestar y preocupación en el entorno del presidente.
Hasta ahora, Milei había monopolizado ese lugar, construyendo poder a partir del rechazo a la “casta” y de un estilo confrontativo que le permitió capitalizar el malestar social. Sin embargo, la aparición de Gebel introduce una variante incómoda para el oficialismo: un perfil también externo a la política tradicional, pero con una narrativa opuesta al discurso mileísta, centrada en la empatía, las formas y la contención social.
Las críticas de Gebel al rumbo económico, especialmente al impacto en el tejido productivo y el deterioro del poder adquisitivo, no son novedosas en sí mismas, pero sí lo es el lugar desde donde se enuncian. No provienen de la oposición clásica, sino de una figura que intenta correrse de la grieta tradicional y que, al mismo tiempo, comienza a tejer vínculos con actores clave del sistema, como sectores de la CGT, gobernadores como Martín Llaryora y armadores nacional que supieron trabajar para la Libertad Avanza. Estos vínculos parecerían nuclearse en el nuevo movimiento "Consolidación Argentina", que a priori sería el partido político que podría tener la cara de Gebel en la boleta.

Ahí aparece la principal tensión de su construcción política: mientras busca posicionarse como “nuevo”, sus interlocutores pertenecen al entramado histórico del poder. Esa ambigüedad es, al mismo tiempo, su fortaleza y su debilidad. Le permite construir volumen político en el corto plazo, pero lo expone a las críticas del oficialismo, que ya lo señala como un “outsider artificial” vinculado a la misma estructura que Milei prometió desarmar.
La reacción del entorno libertario confirma que el fenómeno “Presidante” empezó a ser tomado en serio. El paso de la indiferencia a la confrontación, con ataques en redes, streamings oficialistas criticando su posible candidatura, cuestionamientos a sus vínculos y advertencias sobre fugas internas, refleja que Gebel dejó de ser un actor marginal para convertirse en un potencial competidor.
En términos estratégicos, lo que está en juego no es solo una candidatura, sino la disputa por el sentido del “cambio”. Milei lo encarna desde la ruptura y el conflicto; Gebel intenta hacerlo desde una narrativa más moderada y emocional. Si logra consolidar esa identidad sin diluirse en acuerdos con la política tradicional, podría convertirse en una alternativa competitiva. Si no, corre el riesgo de quedar atrapado en la misma lógica que cuestiona.
En definitiva, desde Casa Rosada los murmullos se deslizan por debajo de las paredes mencionando una preocupación creciente por una posible candidatura de Gebel. A pesar que en las encuestas, el emergente outsider no mide más de 3 puntos, el “Jefe”, Karina Milei, ya comienza a advertir que podría quitarle al Gobierno un porcentaje del electorado conservador y aquellos descontentos con la política tradicional.

Artículos relacionados

Marcela Pagano denunció a Manuel Adorni y Lilia Lemoine salió a responderle con dureza

Fuga libertaria: Un diputado de La Libertad Avanza se pasó al espacio de Dante Gebel

