
Escala el conflicto en Medio Oriente: Ataques, represalias y crisis energética global
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní, en el que murió el líder supremo Alí Jamenei, Irán respondió con una ofensiva militar que amenaza con desatar una crisis energética global.
Desde la madrugada del 28 de febrero, Estados Unidos, junto a Israel, lanzó un intenso ataque con bombardeos contra instalaciones militares y edificios gubernamentales del régimen iraní en varias ciudades, entre ellas Teherán. Uno de los objetivos fue la residencia del líder supremo, el gran ayatolá Alí Jamenei, quien fue asesinado junto a parte de su cúpula militar y política.
En respuesta a los ataques, Irán lanzó una ofensiva sin precedentes con misiles balísticos y drones. Atacó a Israel, principalmente a su capital, Tel Aviv, y además llevó a cabo un feroz ataque contra objetivos militares de Estados Unidos ubicados en distintos países de la región, generando caos en el Golfo. La ofensiva también alcanzó a varios países árabes. En Riad, capital de Arabia Saudita, drones impactaron contra la embajada estadounidense, provocando daños e incendios. También fue golpeado el consulado norteamericano en Dubái, en Emiratos Árabes Unidos.
Por su parte, Hezbollah apoyó a Irán y lanzó una ofensiva con drones y misiles contra el norte de Israel y contra Tel Aviv. En represalia, Israel respondió con varios ataques contra Líbano, concentrando intensos bombardeos en Beirut. Por otra parte, varias potencias de la OTAN mostraron intenciones de llevar a cabo acciones defensivas. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que enviará tropas a Medio Oriente, incluido el portaaviones nuclear Charles de Gaulle (R91) y su escolta de fragatas.
Irán advirtió a las potencias europeas que se mantengan al margen y, como medida de presión, decidió cerrar el Estrecho de Ormuz.
El Estrecho de Ormuz es una vía marítima estratégica en Medio Oriente por donde transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial y sus derivados. Se estima que cerca del 20 % del petróleo del mundo navega por esta ruta.
Actualmente, el transporte marítimo a través del estrecho se encuentra casi paralizado. A esto se suma el cierre parcial de la mayor instalación de gas natural licuado (GNL) de la región, ubicada en Qatar. Irak, por su parte, decidió frenar la producción de crudo, mientras que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait aplicaron recortes en la producción de petróleo debido a la imposibilidad de cargarlo en buques cisterna, lo que agudiza la crisis energética.
El continente asiático es el más afectado, ya que obtiene cerca del 60 % de su petróleo y gas natural licuado (GNL) de esta región.
Europa también se vio afectada: el precio del gas subió un 50 % tras la suspensión de la producción de GNL por parte de Qatar. Los precios del petróleo también se dispararon. El Brent saltó un 14 %, mientras que el West Texas Intermediate subió cerca de un 12 % desde el sábado 28 de febrero, cuando comenzaron los ataques contra Irán.
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