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Escocia e Irlanda del Norte desafían al Reino Unido y avanzan juntas para reclamar su independencia
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Escocia e Irlanda del Norte desafían al Reino Unido y avanzan juntas para reclamar su independencia

Los líderes nacionalistas de Escocia, Irlanda del Norte y Gales firmaron un acuerdo para coordinar sus reclamos de autodeterminación y presionar a Londres por nuevos referendos.

Redacción de toda la data
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El Reino Unido enfrenta una nueva amenaza sobre su unidad territorial después de que los líderes nacionalistas de Escocia, Irlanda del Norte y Gales firmaran este lunes un acuerdo conjunto para impulsar el derecho de sus pueblos a decidir su futuro político. El pacto fue suscripto en Cardiff por John Swinney, líder del Partido Nacional Escocés (SNP); Michelle O’Neill, referente del Sinn Féin en Irlanda del Norte; y Rhun ap Iorwerth, de Plaid Cymru, y plantea una mayor coordinación entre las tres naciones frente al poder central de Westminster. Aunque cada territorio tiene una situación constitucional diferente, sus dirigentes coincidieron en reclamar la posibilidad de avanzar hacia nuevos procesos de autodeterminación.

El caso de Escocia vuelve a ser uno de los principales focos de tensión. Swinney sostiene que los escoceses deberían poder votar nuevamente sobre su independencia y plantea que el referéndum debería realizarse dentro de los próximos cinco años. En 2014, los ciudadanos rechazaron separarse del Reino Unido por 55% contra 45%, pero el debate volvió a ganar fuerza después del Brexit y de los cambios políticos registrados en los últimos años. El actual Gobierno británico, encabezado por Andy Burnham, se opone por ahora a habilitar una nueva consulta, aunque el reclamo independentista continúa siendo uno de los principales ejes de la política escocesa.

En Irlanda del Norte, el escenario es diferente porque existe un mecanismo establecido por el Acuerdo de Viernes Santo de 1998. Ese pacto contempla la posibilidad de convocar un referéndum sobre la reunificación de Irlanda si se considera que existe un respaldo suficiente de la población. Sinn Féin ya plantea como objetivo preparar ese escenario hacia 2030. La discusión tomó todavía más fuerza después de que Donald Trump afirmara durante su visita a Irlanda que le gustaría ver una Irlanda unificada y que, a su entender, eventualmente ocurrirá. Londres respondió marcando distancia de esa postura y reafirmando su compromiso con la permanencia de Irlanda del Norte dentro del Reino Unido mientras sus habitantes así lo decidan.

El acuerdo firmado en Cardiff no significa que Escocia, Irlanda del Norte y Gales vayan a independizarse de manera inmediata, ni establece un calendario común para conseguirlo. Sin embargo, representa un nuevo desafío político para Westminster porque los principales movimientos nacionalistas de las tres naciones decidieron coordinar sus reclamos y sostener que el futuro de sus territorios debe ser definido por sus propios ciudadanos. La situación vuelve a poner bajo presión la estructura del Reino Unido, en un momento en que el independentismo escocés mantiene una base electoral significativa y la posibilidad de una futura consulta sobre la reunificación irlandesa dejó de ser un debate exclusivamente histórico para convertirse nuevamente en una cuestión central de la política británica.