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Operación Kekén: El despliegue estratégico Argentino en la Patagonia que encendió las alarmas en Londres.
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Operación Kekén: El despliegue estratégico Argentino en la Patagonia que encendió las alarmas en Londres.

El ejercicio militar argentino activó alertas en Mount Pleasant y reavivó tensiones por Malvinas. El operativo puso a prueba la respuesta estratégica y generó una rápida reacción del Reino Unido.

Sebastian Avellaneda
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Las Fuerzas Armadas argentinas, bajo un clima implacable y en escenarios geográficos de alta complejidad, dieron por finalizado el Ejercicio Operacional Kekén, el despliegue militar más ambicioso de los últimos años en la región patagónica. Con epicentro en las provincias de Santa Cruz y Chubut, la operación buscó evaluar la capacidad de respuesta inmediata del país. Estos ejercicios reavivaron las tensiones diplomáticas y captaron la atención de las miradas británicas en el Atlántico Sur.

A diferencia de ejercicios anteriores basados en amenazas genéricas, la Operación Kekén se diseñó sobre un planeamiento por capacidades ante un escenario de crisis multidominio. El supuesto táctico simuló un ataque coordinado desde dos frentes (norte y sur) orientado a neutralizar infraestructura crítica, con especial énfasis en la defensa de pozos petroleros y nodos logísticos en el corazón de la Patagonia.

En el despliegue táctico y tecnológico participaron más de 3.200 efectivos del Ejército Argentino, la Fuerza Aérea y la Armada de manera integrada. La logística fue uno de los puntos más destacados; el sistema de carácter federal utilizado fue el multimodal, que incluyó convoyes ferroviarios recorriendo más de 1.000 kilómetros, transporte aéreo en Hércules C-130 y terrestre con 25 camiones pesados y 14 cisternas de combustible.

Principales puntos de origen: Provincia de Buenos Aires (Boulogne y Magdalena): Desde los arsenales de Boulogne Sur Mer y los regimientos de caballería blindada en Magdalena se transportaron los blindados más pesados. Se cargaron en formaciones ferroviarias que recorrieron más de 1.000 kilómetros hasta la estación Darwin, en Río Negro, para luego seguir por carretera hasta los campos de instrucción en Sarmiento.

Córdoba ("La Docta"): Fue el punto de partida para las unidades de élite y despliegue inmediato. La IV Brigada Aerotransportada movilizó aviones Hércules C-130 que partieron desde la Escuela de Aviación Militar trasladando a paracaidistas y equipos de apoyo ligero. Además, partió una formación ferroviaria con suministros y vehículos de apoyo. La Pampa (Toay): Esta provincia funcionó como un nodo clave de integración de blindados medianos y modernos. Se utilizaron vehículos Stryker 8x8 (de origen estadounidense) y vehículos Oshkosh. Estas unidades se acoplaron a la logística que bajaba desde Córdoba y Buenos Aires, movilizándose hacia Comodoro Rivadavia por vía terrestre. Campo de Mayo (Gran Buenos Aires): Desde el pulmón logístico del Ejército salieron las unidades especializadas. Se transportaron los radares RPA-200M (Radar Primario Argentino 200 Móvil), fabricados por el INVAP, lo cual marcó un hito en la autonomía tecnológica nacional. Además, se movilizaron drones de vigilancia y equipos de guerra electrónica.

Durante los ejercicios se desplegaron, por primera vez de forma conjunta, los tanques TAM 2C-A2 (la versión más moderna del Tanque Argentino Mediano) y los vehículos Stryker 8x8. Los puestos de artillería utilizaron piezas de 155 mm y vehículos artilleros VCA.

Para la defensa aérea se utilizó el misil antiaéreo experimental RBS 70 NG sobre blancos terrestres y se desplegaron helicópteros Bell UH-1H (Huey) para el transporte de tropas. Un elemento clave fue la prueba de los radares RPA-200M; este radar 3D de mediano alcance tiene capacidad para seguir simultáneamente hasta 1.000 blancos y cuenta con un alcance aproximado de 460 km y 100.000 pies de altura.

El ejercicio concluyó con el lanzamiento exitoso de paracaidistas de la IV Brigada Aerotransportada. La Operación Kekén deja claro que, a pesar de las limitaciones presupuestarias, las Fuerzas Armadas argentinas buscan recuperar terreno en materia de adiestramiento conjunto y presencia estratégica.

El desarrollo de la operación no pasó desapercibido en Londres. El despliegue a pocos cientos de kilómetros de las Islas Malvinas fue interpretado como una reafirmación de soberanía que "roza" la zona de exclusión británica.

Desde el Reino Unido, medios de defensa y exmandatarios de la Royal Navy expresaron preocupación por el incremento de la capacidad logística argentina. El oficial Tom Sharpe (OBE) citó en el diario The Telegraph: "Las Islas Malvinas son vulnerables. Necesitan defensas antidrones. Argentina podría fácilmente obligarnos a agotar nuestras municiones a un costo y riesgo mínimos". Además, sugirió que se podría intentar neutralizar la Base Aérea de Mount Pleasant mediante fuerzas especiales o enjambres de drones.

Por su parte, la Casa Rosada envió al Congreso tres proyectos de ley para reforzar el reclamo de soberanía. La respuesta británica fue inmediata: el "gobernador" impuesto por Londres, Nigel Phillips, afirmó que los isleños cuentan con el apoyo de Gran Bretaña para su defensa.

En medio de este clima, se filtró un supuesto "memo" del Pentágono aludiendo a un apoyo militar de Estados Unidos a la Argentina en caso de conflicto. Esto generó gran preocupación en la población británica de las islas. La vicepresidente argentina, Victoria Villarruel, declaró: "Si se sienten ingleses, que vuelvan a los miles de kilómetros donde está su país", frase que el diario The Sun calificó como un insulto a los veteranos británicos.

Mientras tanto, el Rey Carlos III se reunió con Donald Trump en Estados Unidos. Tras el encuentro, el presidente estadounidense afirmó: "Los estadounidenses no hemos tenido amigos más cercanos que los británicos", reafirmando la "relación especial" entre ambas naciones.

Mientras esto ocurre, el Ejército argentino se encuentra realizando ejercicios navales conjuntos con Estados Unidos en territorio argentino. El presidente Javier Milei aprobó, con un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), la operación “Daga Atlántica” entre ambos países, permitiendo entrar a nuestro país a un ejército extranjero sin discutir en el Congreso, como establece la Constitución Nacional. Esta operación militar fue diseñada para fortalecer la alianza estratégica entre las administraciones de Javier Milei y Donald Trump.

Dichas maniobras agudizan la situación diplomática con Gran Bretaña, vulneran la soberanía argentina; no fueron discutidas ni aprobadas por el Congreso, debilitan la posición geopolítica argentina sobre el reclamo de las islas y nos subordinan a los intereses de Estados Unidos, ya que usa a la Argentina para ejercer presión y debilitar a Reino Unido con esta situación para sacar provecho diplomático y tener mejores condiciones para negociar y castigar a los británicos por su posición neutral ante el conflicto en Medio Oriente. Por un lado, Estados Unidos endulza a Javier Milei, pero por el otro lado acuerda y reafirma el apoyo militar a Gran Bretaña, aliado histórico y miembro de la OTAN.

Para la Argentina, las Islas Malvinas son y serán argentinas. Este tema sigue siendo el eje que define nuestra defensa y nuestras relaciones diplomáticas.

La Operación Kekén no representa solo un movimiento de piezas en el tablero, sino el despertar de una voluntad innegociable: la de proteger lo que por derecho, historia y geografía nos pertenece. Mientras el viento patagónico sigue custodiando nuestras fronteras, estos ejercicios reafirman que la soberanía argentina no es una proclama del pasado, sino un compromiso activo y presente. Porque más allá de las coyunturas geopolíticas y las presiones externas, el despliegue de nuestras banderas en el extremo sur recuerda al mundo que la Nación no renuncia a su integridad territorial, y que el reclamo por nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur es el corazón de una nación que late con la convicción de que, tarde o temprano, recuperaremos nuestro territorio y Volveremos sin Pasaporte!