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Si fue el último baile, gracias por todo, Lionel
Análisis

Si fue el último baile, gracias por todo, Lionel

No habrá otro como Messi, como no hubo otro como Maradona. Pero la historia del fútbol argentino seguirá escribiéndose. Mientras tanto, recibamos a estos 26 jugadores que nos devolvieron la alegria, jugaron con coraje, y sí, con grandeza.

Redacción de toda la data
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Y no se dio. Como en aquella dolorosa final de Italia 90, Argentina se quedó sin levantar la Copa del Mundo de forma consecutiva. La selección de las coincidencias, en las buenas y en las malas. Como le pasó a Diego, le pasó a Lionel, pero con la triste diferencia de saber que, seguramente, haya sido el último baile.

Qué decir de este seleccionado. El equipo que le devolvió la alegría futbolística a nuestro pueblo después de 40 años. El que más conectó con la gente, el que unió a todas las generaciones al ritmo del juego a un toque y el carácter necesario para interpelar hasta al argentino menos temperamental. Aquel conjunto llamado la Scaloneta, quedará como uno de los más importantes de la historia del fútbol.

Desde el día 1 de este atípico Mundial, que en ocasiones pareció más un show de la NBA que una Copa del Mundo, se veía que, desde los pies del 10, Argentina estaba para algo grande. Si bien nos fuimos desdibujando, con partidos flojos y piernas cansadas, el coraje, la calidad futbolística y, por sobre todo, la rebeldía criolla, nuestra idiosincrasia, nos llevaron por este camino de grandeza.

Tras la respuesta contra Egipto sabíamos que el fútbol podía flaquear, pero el coraje del ser argentino, no. Ese mismo carácter que tal vez hoy nos jugó en contra, pero que también nos regaló el momento del año: una bandera de “Las Malvinas son Argentinas” después de ganar, en mi opinión, el partido más importante de este Mundial. Digo el más importante porque se sintió así. Estoy seguro de que los jugadores también lo sintieron y, por eso, el desahogo en el grito de victoria fue aún mayor que las lágrimas por el pitido final en New Jersey.

Podrá parecer contradictorio, pero la grandeza no siempre es sinónimo de coronación. A veces, la grandeza también se mide por la capacidad de emocionar a todo un pueblo. Algún fundamentalista del resultado me dirá: "¿Cómo hablás de grandeza teniendo la de plata colgada en el cuello?". Pero ¿cómo no lo iría a hacer? si estos jugadores, este cuerpo técnico, lograron despertar en cada uno de nosotros emociones inimaginables. Y no solo en Qatar o en Brasil. Este 19 de julio de 2026 sentimos tristeza, pero no decepción; sentimos orgullo, y eso habla de la grandeza de nuestro seleccionado celeste y blanco.

Si fue el último baile de Lionel, no lo sabemos. Sí estoy seguro de que 46 millones creemos que el fútbol es injusto, que retirarse así no es la manera, pero, sin dudas, el 10 sabrá cuándo es el momento. Desde Alemania 2006, su historia en la Selección fue cambiante: con desilusiones, pero por sobre todo con una resiliencia digna de los mejores. Termina cerrando una historia, con un final un tanto agridulce, que estamos seguros será recordada como una leyenda de héroes mitológicos. Como aquellos relatos que nos contaban nuestros padres sobre Diego, con esa misma emoción y orgullo nacional contaremos a nuestros hijos las hazañas de Lionel.

El agradecimiento es eterno. Se podría decir que esto no se podrá repetir jamás en la historia. Pero sería injusto, porque eso decían de la Selección de Bilardo y Maradona, hasta que apareció Messi y un técnico que supo armarle el equipo que él necesitaba. Entonces, ¿cómo nos atreveríamos a afirmar semejante certeza? Si hubo un Kempes-Menotti, un Maradona-Bilardo y un Messi-Scaloni, tal vez la historia sí se pueda repetir.

Si a cualquier futbolero en 2018 le preguntabas qué pensaba del equipo de Scaloni, la respuesta seguramente era negativa. Lo confundidos que estaban. A esta hora no sabemos sobre su continuidad, pero sí que su trabajo dejó las bases sentadas para que llegue otro equipo que interpele de la misma manera. El “Me duele en el alma” durante su conferencia de prensa, hundido en llanto, es lo que sentimos todos ahora mismo. Lloramos con él. Pero, si hay algo que tengo que decir con certeza, es esto: lo ecuánime que será el fútbol que, a pesar de la derrota táctica de hoy, el oriundo de Pujato será recordado como un prócer futbolístico.

¿Será la despedida de los Lionel? ¿De los más ganadores? El fútbol está llorando, la pelota llora al igual que lo hace el pueblo argentino, al igual que lo estoy haciendo mientras escribo. No habrá otro como Messi, como no hubo otro como Maradona, pero sí más alegrías provenientes de nuestros colores, de la bandera celeste y blanca. Porque los argentinos respiramos fútbol. En algún rincón del país, desde La Quiaca hasta nuestras Malvinas, hay un niño que en un futuro será el protagonista de otra leyenda. Mientras tanto, esperemos, recibamos a estos 26 jugadores que nos dejaron en lo más alto, aquellos que nos emocionaron, aquellos que jugaron con coraje. Y sí, con grandeza.