
La familia judicial: Mahiques premió al juez que votó a favor de reactivar la Reforma Laboral
El ministro de justicia garantizó la continuidad de Víctor Arturo Pesino, magistrado de 75 años, por haber anulado la cautelar pedida por la CGT.
El gobierno de Javier Milei impulsó la continuidad del juez Víctor Arturo Pesino, de 75 años. El pedido se concretó menos de 24 horas después de que el magistrado votara a favor de reactivar la reforma laboral, al integrar la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo y revertir la cautelar que mantenía suspendidos más de 80 artículos.
El dato central no es solo la medida en sí, la solicitud al Senado para extender por cinco años el mandato de un magistrado que superó los 75 años, sino el timing. Ese encadenamiento temporal es lo que habilita la lectura política de “premio”.
Aunque la iniciativa no necesariamente implica una ilegalidad, instala una sospecha sobre la lógica de incentivos dentro del sistema judicial. Más que supuestos parecen ser los modos de Juan Bautista Mahiques, que desde el poder político respalda de manera inmediata a un juez que acaba de tomar una decisión clave para la agenda del ejecutivo.

En este caso el rol del nuevo Ministro de Justicia resulta central. No solo fue quien impulsó formalmente el pliego, sino que además aceleró el proceso administrativo para garantizar la continuidad del magistrado. Su accionar se inscribe en una estrategia más amplia: consolidar un marco jurídico favorable a las reformas estructurales del gobierno, particularmente en materia laboral.
Desde la lógica oficial, la decisión puede leerse como un intento de dar previsibilidad. La reforma laboral es uno de los pilares del programa económico y su fragilidad judicial representa un riesgo político. En ese sentido, sostener a jueces que avalen ese rumbo aparece como una forma de reducir la incertidumbre.
Sin embargo, desde la oposición y distintos sectores del ámbito jurídico, el movimiento refuerza la idea de una Justicia permeable a las necesidades del poder de turno y alimenta la describilidad hacia las instituciones.
En este escenario, la continuidad de Pesino se convierte en algo más que un trámite administrativo: es un gesto político. Y como todo gesto en un contexto polarizado, no sólo fortalece a quienes ya están convencidos, sino que también amplifica las dudas de quienes observan con desconfianza la relación entre los poderes del Estado.
La clave estará en cuanto pueda jugar Mahiques. El Ministro, hombre de los Menem y de Karina Milei, pone sus fichas en el tablero, seduce y premia a quienes respondan con guiños a favor del ejecutivo. Pero la familia judicial se encuentra en disputa y los movimientos que salen del Ministerio de Justicia son mirados de reojo en Comodoro Py.




